Amaneceres o desdichas
Ayer, al despertar y al abrir las cortinas, me di cuenta de que todos los amaneceres son distintos. Algunos pueden ser redondos y soleados: otros son amorfos, nublados hasta el infinito. Cada alba es símbolo de regeneración y de esperanza de que ese día pueda ser mejor.
Sin embargo, para millones de nuestras hermanas y hermanos, el primer crepúsculo es también una noria de repetición, un columpio con una cuerda rota, y, quizá, su último pelo de sol.
La ambición del ser humano por conseguir su deseo psicomático de poder, codicia y avaricia ha convertido lo irreal en real. Ud. lector entendido se preguntará ¿Y qué es la realidad? La realidad, contrariamente a los postulados filosóficos, no es más lo efectivo o lo que tiene valor práctico, en contraposición con lo fantástico e ilusorio. Es la materialización de lo irreal. La respuesta se puede articular con una simple explicación de lo que acontece actualmente en decenas de repúblicas que “el nuevo desorden mundial” cataloga como “países en desarrollo”.
Pongámonos por un minuto los binoculares de la realidad. En el año 2005, doce millones de niños murieron de enfermedades prevenibles. De la mano de esta cifra, 1 000 000 de mujeres fallecieron durante el embarazo o el parto, 100 000 debido a un aborto mal practicado. 95% de ellas vivían en países de África, Asia o América Latina. La suma de estos dos números equivale a una población igual a la de Chile, Cuba o Grecia. La malnutrición fue responsable del 50% de estas muertes.
A parte de estos números, las guerras preventivas contra el terrorismo están causando cientos de muertos cada semana. En el mismo año, EE.UU. derrochó, sólo en su armada 99 billones de dólares, equivalentes al presupuesto total de casi 45 países.
Mientras que la nueva Némesis, diosa del castigo en la mitología griega, arrastra por los suelos a quienes se contagian de hubris, su arrogancia del poder y su discurso libertas excusat incursio basada en la libertad y la democracia está llevando al mundo a extremos infrahumanos. La libertad se está convirtiendo en un cisne apocalíptico, mientras que toda oposición al sistema es repelida con bombas lacrimógenas, camiones rompe-manifestaciones y perros entrenados para matar.
El amanecer no es más un acto de alumbrar o de iluminar para millones de personas, es una lucha constante contra la supervivencia, el caos y la desdicha causada por nosotros mismos. La existencia humana está en un constante ocaso.
26 de Julio del 2006
Sin embargo, para millones de nuestras hermanas y hermanos, el primer crepúsculo es también una noria de repetición, un columpio con una cuerda rota, y, quizá, su último pelo de sol.
La ambición del ser humano por conseguir su deseo psicomático de poder, codicia y avaricia ha convertido lo irreal en real. Ud. lector entendido se preguntará ¿Y qué es la realidad? La realidad, contrariamente a los postulados filosóficos, no es más lo efectivo o lo que tiene valor práctico, en contraposición con lo fantástico e ilusorio. Es la materialización de lo irreal. La respuesta se puede articular con una simple explicación de lo que acontece actualmente en decenas de repúblicas que “el nuevo desorden mundial” cataloga como “países en desarrollo”.
Pongámonos por un minuto los binoculares de la realidad. En el año 2005, doce millones de niños murieron de enfermedades prevenibles. De la mano de esta cifra, 1 000 000 de mujeres fallecieron durante el embarazo o el parto, 100 000 debido a un aborto mal practicado. 95% de ellas vivían en países de África, Asia o América Latina. La suma de estos dos números equivale a una población igual a la de Chile, Cuba o Grecia. La malnutrición fue responsable del 50% de estas muertes.
A parte de estos números, las guerras preventivas contra el terrorismo están causando cientos de muertos cada semana. En el mismo año, EE.UU. derrochó, sólo en su armada 99 billones de dólares, equivalentes al presupuesto total de casi 45 países.
Mientras que la nueva Némesis, diosa del castigo en la mitología griega, arrastra por los suelos a quienes se contagian de hubris, su arrogancia del poder y su discurso libertas excusat incursio basada en la libertad y la democracia está llevando al mundo a extremos infrahumanos. La libertad se está convirtiendo en un cisne apocalíptico, mientras que toda oposición al sistema es repelida con bombas lacrimógenas, camiones rompe-manifestaciones y perros entrenados para matar.
El amanecer no es más un acto de alumbrar o de iluminar para millones de personas, es una lucha constante contra la supervivencia, el caos y la desdicha causada por nosotros mismos. La existencia humana está en un constante ocaso.
26 de Julio del 2006
